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Del purismo de los 13 a la megacita de 48: cómo el Mundial ha redefinido su esencia y su impacto global

La Copa del Mundo de la FIFA ha experimentado una transformación sin precedentes desde su génesis, pasando de un torneo selecto a una auténtica fiesta global. La expansión a 48 selecciones en 2026 no es solo un cambio numérico, sino una red

Del purismo de los 13 a la megacita de 48: cómo el Mundial ha redefinido su esencia y su impacto global

Foto: Nick Fewings / Unsplash (https://unsplash.com/@jannerboy62)

El Mundial de fútbol, el evento deportivo más esperado del planeta, ha sido un espejo de la evolución del deporte rey. Desde su modesto inicio con un puñado de equipos hasta la ambiciosa expansión a 48 selecciones en la edición de 2026, el torneo ha mutado, redefiniendo la estrategia, la competitividad y su propio alcance global.

Los orígenes: cuando menos era más

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Foto: James Kirkup / Unsplash (https://unsplash.com/@james_open)

La primera Copa Mundial de la FIFA, celebrada en Uruguay en 1930, contó con apenas 13 selecciones participantes. Divididas en cuatro grupos (tres de tres equipos y uno de cuatro), solo los ganadores de cada liguilla avanzaban directamente a las semifinales. Aquel formato, sencillo y directo, reflejaba las limitaciones logísticas de la época y la incipiente globalización del fútbol. Las delegaciones europeas, de hecho, se vieron reducidas por la complejidad de los desplazamientos transoceánicos.

Durante décadas, el torneo creció paulatinamente. En 1934, el Mundial de Italia ya sumó 16 equipos, introduciendo por primera vez un formato de eliminación directa desde octavos de final. La cifra se mantuvo en 16 selecciones durante varios Mundiales, como los que vieron a Pelé levantar tres trofeos o a Inglaterra coronarse en casa. Posteriormente, en 1982, se amplió a 24 equipos, y el formato de 32 selecciones, establecido en Francia 1998, se consolidó como el estándar durante seis ediciones, siendo considerado un éxito en términos de competitividad y atractivo.

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Foto: Caio / Pexels (https://www.pexels.com/photo/man-raising-brazil-flag-inside-football-stadium-58461/)

La megacita de 2026: 48 selecciones y un nuevo paradigma

La edición de 2026, organizada por México, Estados Unidos y Canadá, marca un hito sin precedentes al albergar a 48 selecciones nacionales. Este incremento masivo, el mayor en la historia del torneo, transforma por completo la estructura del campeonato. Los equipos se dividirán en 12 grupos de cuatro, y avanzarán a la fase eliminatoria no solo los dos primeros de cada grupo, sino también los ocho mejores terceros. Esto significa que la competición incluirá por primera vez una ronda de dieciseisavos de final.

Estrategia y competitividad bajo la lupa

La expansión a 48 equipos genera un debate intenso sobre la estrategia y la competitividad. Desde la perspectiva de la FIFA, esta medida busca democratizar el fútbol, dando más oportunidades a naciones emergentes para vivir la experiencia mundialista y elevar el nivel global del deporte. De hecho, se espera que al menos cuatro selecciones debuten en 2026, como Jordania, Uzbekistán, Cabo Verde y Curazao, que difícilmente habrían clasificado con el formato anterior.

Sin embargo, la percepción sobre la competitividad es variada. Algunos analistas y figuras del fútbol, como Javier Tebas, presidente de LaLiga, han expresado su preocupación por una posible dilución del nivel y la abaratamiento de la competencia en las fases iniciales. La fase de grupos, con más equipos y la clasificación de los mejores terceros, podría generar partidos menos atractivos o desiguales, y el margen de error para las grandes potencias se vuelve más delicado.

Desde un punto de vista táctico, los 'gigantes' tradicionales ya no podrán permitirse errores menores en la fase de grupos, y la rotación de plantillas podría convertirse en una necesidad para soportar la maratón de partidos. La aparición de estilos de juego menos habituales de las selecciones emergentes también podría añadir una capa de imprevisibilidad al torneo.

Un alcance global sin precedentes y el motor económico

Más allá de lo deportivo, la expansión a 48 equipos es una clara estrategia para aumentar el alcance global y el impacto económico del Mundial. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha defendido que esta medida busca reducir la histórica concentración del poder futbolístico en Europa y atraer inversión más allá del continente.

Los números hablan por sí solos: el Mundial de 2026 proyecta un impacto económico global de 41.000 millones de dólares y se esperan ingresos cercanos a los 11.000 millones de dólares para la FIFA en el ciclo 2023-2026, un 50% más que el periodo anterior. Gran parte de estos ingresos provienen de los derechos de retransmisión y los acuerdos de patrocinio.

Se estima que más de 6.000 millones de personas seguirán al menos un partido del torneo, alcanzando aproximadamente al 75% de la población mundial. Este aumento de la visibilidad y la participación es crucial para la FIFA, que busca reforzar la universalidad del fútbol y conectar con nuevas generaciones y mercados internacionales. La Copa del Mundo de 2026 no solo será un espectáculo futbolístico, sino un gigantesco evento digital y comercial, con millones de aficionados interactuando a través de múltiples plataformas.

En definitiva, la evolución del formato del Mundial, culminando en la ambiciosa edición de 48 selecciones, es un reflejo de la imparable globalización del fútbol. Si bien genera interrogantes sobre la pureza competitiva de las primeras fases, su capacidad para expandir el deporte a nuevos horizontes y generar un impacto económico y social masivo es innegable. El Mundial sigue siendo el gran catalizador, y su metamorfosis garantiza que continuará siéndolo para las generaciones venideras.