Desde la temporada 2026/27, el fútbol mundial experimenta un cambio significativo en su calendario internacional. La FIFA ha fusionado las tradicionales ventanas de selecciones de septiembre y octubre en un único período extendido de 16 días, del 21 de septiembre al 6 de octubre, donde las selecciones pueden disputar hasta cuatro partidos. Esta modificación, aprobada por el Consejo de la FIFA en marzo de 2023 y vigente hasta al menos 2030, busca reducir las interrupciones en las ligas domésticas, aliviar la presión sobre los clubes y mejorar el bienestar de los jugadores, disminuyendo la frecuencia de los viajes de larga distancia.
Impacto en las selecciones sudamericanas
Foto: Zach Rowlandson / Unsplash (https://unsplash.com/@zachr1992)
Para las selecciones de CONMEBOL, esta 'super fecha' presenta un escenario con ventajas y desafíos particulares. Históricamente, los jugadores sudamericanos que militan en Europa han enfrentado una carga de viajes transatlánticos significativamente mayor que sus pares europeos. Con el formato anterior, cruzaban el Atlántico dos veces en un mes para las ventanas de septiembre y octubre. Ahora, lo harán una sola vez para este bloque extendido, lo que podría traducirse en una menor fatiga acumulada por la reducción de la frecuencia de estos trayectos.
Esta concentración de partidos ofrece a los cuerpos técnicos un período más prolongado e ininterrumpido para trabajar con sus planteles. Esto es crucial para la cohesión táctica y el desarrollo de nuevos proyectos, especialmente después de la Copa Mundial 2026. Las selecciones pueden aprovechar para disputar hasta cuatro encuentros, ya sean amistosos de alto nivel o partidos de clasificación, según lo determine cada confederación para sus ciclos competitivos.
Foto: Zach Rowlandson / Unsplash (https://unsplash.com/@zachr1992)
Por ejemplo, en la actual ventana, Argentina tiene programados tres partidos como local, mientras que Colombia disputará tres encuentros en Norteamérica. Además, con muchas selecciones europeas concentradas en la Liga de Naciones de la UEFA, las naciones sudamericanas pueden tener mayor flexibilidad para planificar giras o enfrentar a rivales de otras confederaciones, lo que abre oportunidades estratégicas para la renovación de plantillas y la prueba de nuevos talentos.
Desafíos para los futbolistas latinoamericanos en Europa
Si bien la reducción en la cantidad de viajes transatlánticos es un beneficio potencial para los jugadores sudamericanos en Europa, la intensidad del nuevo formato no es menor. Enfrentar hasta cuatro partidos en un lapso de 16 días, sumado a los largos desplazamientos, sigue representando una exigencia física considerable. Esto podría aumentar el riesgo de lesiones o sobrecarga muscular, un tema de preocupación constante en el fútbol moderno con calendarios cada vez más apretados.
Otro punto de análisis es la prolongada ausencia de los futbolistas de sus clubes europeos. Una ventana internacional de casi tres semanas significa que los jugadores se perderán más sesiones de entrenamiento con sus equipos y, potencialmente, más partidos de liga o copas domésticas. Esto podría afectar su ritmo competitivo y la adaptación a las dinámicas de sus clubes una vez que regresen, requiriendo un nuevo período de ajuste. Para los clubes, gestionar la vuelta de sus figuras tras un bloque tan intenso de partidos internacionales será un reto en términos de recuperación y reinserción táctica.
Perspectivas y el futuro del calendario
La FIFA ha argumentado que este cambio busca un equilibrio, reduciendo el número total de interrupciones para los clubes a lo largo de la temporada. En lugar de dos parones cortos, hay uno solo más largo, permitiendo a las ligas encadenar más jornadas seguidas. Sin embargo, la discusión sobre el bienestar del jugador y la carga de partidos sigue siendo central, con voces que reclaman una mayor consideración por la salud física y mental de los profesionales.
El nuevo calendario internacional de la FIFA es un experimento que se extenderá por varios años. Su impacto real se evaluará con el tiempo, observando cómo las selecciones sudamericanas capitalizan este período concentrado y cómo los futbolistas latinoamericanos gestionan las demandas físicas y mentales de esta 'super fecha' mientras compiten en las ligas más exigentes de Europa. La adaptación será clave para todos los actores involucrados en este renovado ecosistema del fútbol global.