El Sevilla FC se encontró en un vibrante duelo en el Estadio Ciutat de València el pasado 12 de octubre de 2026, donde firmó un empate 3-3 frente al Levante UD en la jornada 8 de LaLiga EA Sports. Un resultado que, si bien evidencia la pegada ofensiva del conjunto hispalense, también subraya una preocupante fragilidad defensiva que deberá corregirse de inmediato ante los desafíos que se avecinan.
Luces y sombras en el Ciutat de València

Foto: Franco Monsalvo / Pexels (https://www.pexels.com/photo/intense-soccer-match-action-on-sunny-day-32285234/)
El encuentro ante el Levante UD fue un auténtico carrusel de emociones. El Sevilla logró adelantarse en el marcador con goles de Robbie Ure y Félix Correia, llegando a tener una ventaja de 0-2 en el minuto 54 de partido. Sin embargo, la reacción granota fue inmediata, y pese a que Isaac Romero devolvió la ventaja a los sevillistas con el 2-3, el equipo no pudo mantener el resultado. La expulsión de Isaac Romero por celebrar de forma efusiva su gol en el tiempo añadido de la segunda parte fue un punto de inflexión, y el Levante aprovechó la superioridad numérica para igualar el choque en el minuto 100 con un gol de Ifeanyi Ndukwe.
Este patrón de ceder ventajas y encajar goles en momentos clave es un síntoma que el cuerpo técnico sevillista no puede permitirse. A pesar de generar 18 tiros totales y 5 a puerta, la defensa tuvo que lidiar con 17 faltas cometidas, lo que sugiere una falta de contundencia o posicionamiento que acaba derivando en interrupciones y oportunidades para el rival.

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La defensa, tarea pendiente
Conceder tres goles, especialmente después de ir ganando en dos ocasiones y en el tiempo de descuento, es una señal de alarma. La solidez defensiva, históricamente uno de los pilares del éxito sevillista, parece haber flaqueado en este inicio de la temporada 2026/2027. La capacidad para mantener la portería a cero o, al menos, para proteger una ventaja, es fundamental en una liga tan competitiva como la española. El equipo debe encontrar la manera de cerrar los partidos, mostrando mayor concentración y disciplina táctica hasta el pitido final.
La pegada ofensiva no lo es todo
Por otro lado, la faceta ofensiva del Sevilla sigue siendo una de sus mayores virtudes. La capacidad para generar ocasiones y materializarlas en goles, como se vio con las anotaciones de Ure, Correia y Romero, es innegable. Sin embargo, esta calidad en ataque se ve empañada si la zaga no es capaz de sostener el resultado. Un equipo que aspira a las cotas más altas necesita un equilibrio entre ambas líneas, donde la efectividad arriba no se vea neutralizada por la vulnerabilidad atrás.
Un calendario de máxima exigencia
LaLiga EA Sports no ofrece respiros, y el Sevilla FC se enfrenta a un tramo del calendario particularmente demandante. Tras el empate ante el Levante, que dejó al equipo en la quinta posición con 14 puntos, el próximo compromiso es una de las visitas más complicadas de la temporada. El domingo 18 de octubre de 2026, el conjunto hispalense viajará a la capital para medirse al Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu. Este tipo de encuentros requieren una perfección casi absoluta en todas las líneas, y cualquier concesión defensiva puede pagarse muy cara. La capacidad para competir en estadios como el Bernabéu pasa necesariamente por minimizar errores y mostrar una solidez que fue intermitente en el choque anterior.
El cuerpo técnico tiene por delante la tarea de ajustar los mecanismos defensivos y asegurar que la plantilla afronte los próximos encuentros con la concentración y el rigor táctico necesarios para no ceder más puntos en momentos cruciales. El camino en LaLiga es largo, pero la ambición sevillista exige una mejora inmediata en este aspecto.
