El telón de LaLiga 2026/2027 se levantó en el Ramón Sánchez-Pizjuán con un duelo que prometía emociones, y no defraudó. Sevilla y Rayo Vallecano protagonizaron un choque vibrante que se decidió con una remontada local en el último suspiro, dejando sensaciones muy diferentes en ambos equipos de cara al futuro de la competición. El inicio del partido, incluso, sufrió un retraso debido a un problema con la nueva tecnología de balón conectado.
Un Rayo valiente y un Sevilla a remolque
Foto: Nelson Ndongala / Unsplash (https://unsplash.com/@whodunelson)
El conjunto franjirrojo no tardó en golpear. Apenas transcurridos cuatro minutos de juego, Álvaro García aprovechó un error defensivo del debutante sevillista Arouna Sangante y del guardameta Odysseas Vlachodimos para adelantar al Rayo, silenciando momentáneamente a la afición local. El Sevilla, que venía de una temporada anterior en la que evitó el descenso por un solo punto, pareció revivir fantasmas pasados, sin lograr ni un solo disparo a puerta en la primera mitad. El Rayo incluso tuvo un gol anulado por una falta previa en la jugada, tras revisión del VAR.
La reacción sevillista y el VAR como protagonista
Foto: Alex Simpson / Unsplash (https://unsplash.com/@m_simpsan)
La segunda mitad trajo consigo una versión muy distinta del equipo hispalense. Con mayor intensidad y determinación, el Sevilla comenzó a volcarse sobre la portería rival. El empate llegó en el minuto 52, cuando Jon Guridi, en su debut con el Sevilla, convirtió una pena máxima señalada tras una revisión del VAR por una falta dentro del área. La igualdad en el marcador insufló moral a los locales, que buscaron el gol de la victoria con ahínco. El drama alcanzó su punto álgido en los minutos finales. En el minuto 88, el Sevilla sufrió la expulsión de Kike Salas con tarjeta roja directa. Sin embargo, lejos de rendirse, los de Nervión encontraron la recompensa a su insistencia. En el minuto 97, tras otra prolongada revisión del VAR, se concedió un segundo penalti para el Sevilla por una falta sobre Robbie Ure. Peque Fernández, con una frialdad encomiable, transformó la pena máxima para completar la remontada y desatar la euforia en el Sánchez-Pizjuán.
Las claves del triunfo hispalense
La victoria del Sevilla se cimentó en varias claves. La primera fue la capacidad de reacción tras un inicio desastroso. Lejos de venirse abajo con el gol tempranero y la expulsión, el equipo mostró una resiliencia notable. La efectividad desde los once metros fue crucial, con Guridi y Peque asumiendo la responsabilidad en momentos de máxima presión. Además, los ajustes tácticos en el descanso permitieron al Sevilla tomar el control del juego y generar más ocasiones, a pesar de que el Rayo supo contener bien las embestidas durante muchos minutos de la segunda parte.
El Rayo, con sabor agridulce
Para el Rayo Vallecano, el sabor de la derrota es especialmente amargo. El equipo de la franja realizó una primera parte muy seria, adelantándose y mostrando solidez. Sin embargo, la incapacidad para mantener la ventaja y la concentración hasta el final les costó los tres puntos. A pesar de un gran esfuerzo defensivo y de jugar con superioridad numérica durante los últimos minutos, no lograron cerrar el partido. Esta derrota subraya la necesidad de mejorar la gestión de los encuentros y la contundencia en ambas áreas para evitar que se escapen puntos valiosos en el futuro.
¿Qué significa este inicio liguero para ambos equipos?
Para el Sevilla, esta victoria dramática es un inyección de moral fundamental. Empezar la liga con una remontada así, en casa y ante su gente, genera una dosis extra de confianza y demuestra que el equipo tiene carácter. Es un mensaje claro de que están listos para competir y que el Sánchez-Pizjuán será un fortín. Este triunfo puede ser el punto de partida para una temporada más ambiciosa, lejos de las penurias del curso anterior.
Para el Rayo Vallecano, la derrota es un golpe duro, pero no debe empañar por completo lo visto en el campo. Demostraron ser un equipo competitivo, capaz de generar peligro y de plantarle cara a un rival de entidad en su estadio. Sin embargo, la forma en que se produjo la derrota, con dos penaltis en contra y el gol decisivo en el tiempo añadido, debe servir como aprendizaje. La gestión de los momentos clave y la solidez defensiva hasta el pitido final serán aspectos a pulir para evitar que situaciones similares se repitan y para transformar buenas actuaciones en puntos.
En definitiva, el estreno liguero entre Sevilla y Rayo Vallecano fue un reflejo de la pasión del fútbol español, dejando claro que esta temporada no estará exenta de emociones hasta el último minuto.